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Omega 3

Introducción

La enfermedad renal crónica (ERC) es un reto creciente a nivel mundial, asociado a progresión hacia la insuficiencia renal terminal, elevada carga cardiovascular y complicaciones nutricionales.

En este contexto, los ácidos grasos omega-3 (principalmente EPA y DHA) han sido investigados por sus posibles efectos beneficiosos sobre la función renal, la inflamación, el perfil lipídico, la fibrosis renal y otras complicaciones comunes en ERC.


1. Evidencia en ERC

Estudios poblacionales

  • Un estudio prospectivo en más de 120 000 participantes halló que el uso habitual de aceite de pescado se asoció con un menor riesgo de desarrollar ERC.
  • Por ejemplo, un análisis identificó que niveles más altos de ácidos grasos omega-3 de origen marino se asociaron con un riesgo menor de ERC (~8-13% menor) y una tasa de declive más lenta de la TFG.
  • En cuanto a ingesta dietética, un estudio evaluó la ingesta de ALA (precursor vegetal de omega-3) y pescado en pacientes con ERC, hallando correlaciones inversas con presión arterial, grosor íntima-media carotídeo (C-IMT) y PCR, es decir que a mayor ingesta de omega 3, menor alteraciones de la presión arterial, menor inflamación y mejor funcionamiento de arterias y corazón.

Ensayos clínicos

  • Una revisión sistemática/meta-análisis encontró que la suplementación con omega-3 redujo la proteinuria (SMD −0,31) y redujo el riesgo de llegar a la insuficiencia renal terminal (RR ~0,49) en pacientes con ERC. 
  • No obstante, otro ensayo realizado como parte del estudio VITAL‑DKD no mostró que 1 g/día de EPA+DHA retrasara la progresión de la nefropatía en personas con diabetes tipo 2; por lo que es importante recordar que un solo suplemento no hará la diferencia, si no la combinación de alimentación adaptada para ERC + suplementación.

Conclusión

Hay evidencia prometedora de que los omega-3 podrían contribuir a la prevención de progresión de la ERC, pero no es aún concluyente como tratamiento estándar.



2. Evidencia en terapias de reemplazo renal


Hemodiálisis

  • En pacientes en hemodiálisis, la suplementación con omega-3 ha mostrado mejoras en marcadores de inflamación (CRP, IL-6), mejoras en perfil lipídico (reducción de TG, colesterol total) y mejoría de prurito urémico. 
  • Una meta-análisis en pacientes con ERC (incluyendo diálisis) encontró que la suplementación disminuyó triglicéridos, mejoró SOD/GPx (antioxidantes) y redujo MDA (estrés oxidativo) pero no tuvo impacto consistente en LDL o presión arterial.
  • Un ensayo local en Irán (120 pacientes en hemodiálisis) encontró que 2 meses de 3 g/día de omega-3 mejoraron BUN y creatinina sérica.

Diálisis peritoneal

  • Hay menos estudios específicos en diálisis peritoneal, pero algunos análisis incluyen a estos pacientes en los grupos de ERC/diálisis; la revisión de cardiometabólicos menciona que el efecto de omega-3 en presión arterial podría estar más marcado en pacientes de diálisis peritoneal.

Conclusión

Para pacientes en diálisis, introducir o reforzar alimentos ricos en omega-3 (siempre bajo supervisión médica y/o nutriológica) puede contribuir a:

  • Mitigar la inflamación crónica, tan prevalente en diálisis.
  • Mejorar el perfil lipídico, lo cual es clave en ERC dada la elevada carga cardiovascular.
  • Mejorar algunos síntomas relacionados con la enfermedad renal (como prurito urémico).



3. Evidencia en trasplante renal

En el contexto del trasplante renal, la evidencia específica sobre omega-3 es muy limitada en comparación con ERC/diálisis. No se hallaron ensayos robustos recientes que demuestren el beneficio probado de omega-3 en la función de injerto o supervivencia del trasplante, al menos en la literatura revisada.

Sin embargo, cabe considerar que los receptores de trasplante presentan:

  • Mayor riesgo cardiovascular.
  • Necesidad de manejo nutricional cuidadoso (inmunosupresión, dislipidemia, hipertensión).
  • Posible beneficio teórico de omega-3 (anti-inflamatorio, cardioprotector) aunque no sustituye la necesidad de dieta renal adaptada, control de lípidos, control de tensión, etc.

Para tu audiencia, puedes plantear el tema en términos de “potencial complemento” pero subrayar que en trasplante la estrategia principal es personalizada y basada en la dieta, actividad física, adherencia al tratamiento inmunosupresor, etc.


4. ¿Porqué se recomienda la suplementación? 

Los ácidos grasos omega-3 de cadena larga EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico) se encuentran casi exclusivamente en pescados grasos o azules (salmón, sardina, atún, caballa, arenque, etc.).

Sin embargo, una dieta renal para personas en prediálisis limita el consumo total de proteína y esto reduce de manera proporcional la cantidad de pescado que puede incluirse sin exceder el objetivo proteico.

Por ejemplo: Una porción estándar de 100 g de salmón aporta ~20 g de proteína y 1.5–2 g de EPA+DHA.

En una dieta de 35–45 g de proteína/día, una sola porción de pescado cubriría casi la mitad o más del total de proteína permitida, lo cual limita su frecuencia de consumo; además los pescados, especialmente los grasos, también contienen cantidades considerables de fósforo y, en algunos casos, potasio.


Aunque se promueven fuentes vegetales como semillas de chía, lino, nueces o aceite de linaza, éstas aportan ALA (ácido alfa-linolénico), un precursor que el cuerpo convierte muy poco a EPA y DHA (solo 5–10 % a EPA y <2 % a DHA).

Por tanto, aunque se incluyan regularmente, no logran concentraciones plasmáticas suficientes de omega-3 de cadena larga con efecto antiinflamatorio y renoprotector.


Para obtener beneficios clínicos (reducción de triglicéridos, inflamación o proteinuria), la evidencia sugiere dosis de 1–3 g/día de EPA+DHA.

Con alimentos, eso equivale a 3–4 porciones/semana de pescado azul (150 g cada una). Pero en un paciente renal en prediálisis que está llevando una dieta baja en proteínas, esa frecuencia no es viable sin exceder la proteína diaria ni el fósforo/potasio permitidos.


La dieta renal  para personas en prediálisis limita naturalmente la ingesta de alimentos ricos en omega-3, lo que hace muy difícil alcanzar dosis terapéuticas solo con la dieta. Sin embargo en personas en diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante podría ser más viable alcanzar la dosis recomendada debido a que se permite un mayor consumo de proteínas


Por eso, en tu día a día:

  • Prioriza comer 1–2 porciones/semana de pescados, pero si no son de tu agrado, no son accesibles o no tienes permitido consumirlos por alguna condición médica, puede considerarse suplementación omega-3 (EPA+DHA), siempre bajo supervisión médica y nutricional, para evitar desequilibrios o interacciones.

¡Importante! 


Los omega-3 no son una solución milagrosa, sino como un componente más del abordaje integral (dieta, actividad física y tratamiento médico). 



Elige la opción que mejor se adapte a tu presupuesto y según las indicaciones de tu médico o nutrióloga. Te dejo los links de compra en amazon.